jueves, 6 de diciembre de 2012

Epílogo

De vuelta a la costa del sol volvemos a las agitadas vidas, a conectar y a la rutina; dejamos de decir banzai al cruzar o mind the "lo que sea que nos inventemos", dejar de cambiar canciones en el mp3 para no dormirnos y picando de lo que haya en el coche, y volver a comer a horas normales. 
Cinco días que han servido para desconectar o conectar, para saber y apreciar lo que tenemos y no tenemos, o simplemente con tiempo para pararse a pensar entre parada y parada de metro, ente esos minutos de conducción, o entre místicos lugares y helados paseos. Compartir vivencias tomando algo en casas de madera resonante y salvajes jardines y visitando aquellas tierras Británicas y su campiña, cuyos educados y especiales habitantes hemos podido conocer.


Agradecer a nuestra anfitriona que nos haya cuidado tan bien, dejado desordenar su cuarto y acompañado e ilustrado en nuestras visitas, a los compañeros por habernos aguantado y acompañado, a nuestro conductor, redactor, y suministrador de "cash", y uno mismo que hace lo que puede, gracias por haber compartido este viaje y of course, mind the gap!


miércoles, 5 de diciembre de 2012

Último día

Después de unos días intensos por tierras británicas, toca el fin de nuestro viaje.

Tras levantarnos, desayunar y asearnos, pasamos a la recogida de equipaje y ordenación del cuarto de nuestra anfitriona. Procuramos dejarle el cuarto tal y como estaba cuando llegamos antes de dejar la casa.

Cargamos el coche con las maletas, un último vistazo atrás al recuerdo de estos días, y partimos del campamento base.

La única parada en esta jornada, antes de llegar al aeropuerto, es de nuevo la universidad de Bath, para comprar algún recuerdo y poder contemplar su espléndido lago con sus hambrientos patos.

Comemos algo en la propia universidad, nos despedimos de los compañeros de casa de Paula y llega el momento más duro: la despedida de Paula. Deseos de salud y felicidad se intercalan con largos y emotivos abrazos.

Tomamos por última vez la pésima carretera que une Bath con Bristol y llegamos al aeropuerto. Dejamos el coche, un gran acierto en una aventura así, y nos disponemos a tomar el vuelo de regreso a casa.

Tras dos horas y cuarto de viaje, donde la visualización de instantáneas fotográficas fue la nota predominante, pisamos tierras malagueñas.

Una rápida despedida entre los dos expedicionarios, Pepe y servidor que escribe, da pie a la vuelta a nuestro quehaceres.

Un saludo a tod@s y gracias por habernos seguido. Hasta pronto.

martes, 4 de diciembre de 2012

Cuarto día

El penúltimo día de nuestro viaje nos llevó al enigmático Stonehenge.

Comienza el día con la misma rutina de estos días: desayuno y duchas para preparar un nuevo día, una nueva aventura.

Salimos de Bath, y tras una hora de camino por las curiosas carreteras británicas, nos encontramos con Stonehenge, conjunto megalítico de hace más de 5000 años cuya construcción y funcionamiento son un misterio hoy día.
Pensábamos que estaría más alejado de la carretera, pero está lindando con ella.

Aparcamos el coche en su amplio aparcamiento y sacamos las entradas, cuyo precio es de 7 libras para estudiantes y que incluye una audio-guía que explica con detalle todo lo relacionado con el conjunto megalítico.

La visita consiste en ir rodeando el conjunto de grandes piedras mientras se escucha la explicación, aderezado con un frío intenso. Multitud de paradas para tomar fotos desde todos los ángulos del conjunto fueron la nota predominante de esta excursión.


Retorno a Bath para comer, casi a la hora del té inglés, y nos dirigímos a la universidad de Bath. Nuestra anfitriona tenía clase y no podía faltar como buena estudiante.

La cuidad universitaria, porque esto es una verdadera cuidad universitaria, está muy bien. Multitud de gente, multitud de edificios, multitud de servicios disponibles...un sueño muy lejano de lo que tenemos en nuestra Málaga.


Retorno al hogar, tras una parada técnica en el super, y cena de una sopita caliente para combatir el frío vivido. Mientras tomamos una sidra y unos cacahuetes, recordamos lo vivido en este viaje, una experiencia para repetir.

Un saludo a tod@s.

lunes, 3 de diciembre de 2012

Tercer día

La tercera jornada de nuestro viaje nos ha llevado por tierras galesas y por Bristol.

Nos levantamos más o menos temprano, ya que el día anterior terminamos muy tarde, y comienza la rutina diaria de desayuno y ducha para prepararnos para un nuevo día.

Salimos de Bath dirección Cardiff, nueva parada de la ruta, la autopista que nos condujo hasta allí pasaba por encima del Bristol Channel. Para pasar por encima de esta bella entrada de mar, atravesamos el Second Severn Bridge, puente impresionante y que su paso nos costó 6 libras esterlinas. Nada más ver el cartel de bienvenida a Gales, todos y cada uno de las señales que había en la carretera y por la calle, estaban tanto en inglés como en gales.

Aparcamos el coche y para llegar al centro, atravesamos el complejo universitario, con sus respectivos carteles tanto en inglés como en galés. Desembocamos en una de las plazas de la ciudad en la cual se encontraba montada una feria de navidad con sus atracciones. En este mismo lugar, se hallaba el ayuntamiento de Cardiff y el palacio de justicia y desde este punto también veíamos el castillo de Cardiff y esta fue nuestra segunda parada. Fue en este momento cuando la lluvia decidió hacer acto de presencia y no abandonarnos en toda la jornada.

El castillo de Gales se emplaza dentro de un parque atravesado por un riachuelo transparente. Tuvimos un encuentro con una graciosa ardilla que casi se viene con nosotros de manos de Pepe y Carlos. Proseguimos nuestro paseo y nuestros pasos nos encaminaron hacia el estadio Millenium, campo tanto de rugby como de fútbol.


Rodeamos el castillo por The Animal Wall que no es ni más ni menos que el muro que rodea el castillo que como peculiaridad presenta figuras de animales a lo largo de su recorrido.

Desde allí nos dirigimos hacía el centro peatonal de la ciudad. Calles adornadas de navidad y llenas de puestos de comida nos sorprendían al pasar. En la oficina de información nos dieron un plano de la ciudad y poco más, ya que el servicio fue bastante escaso. Paseamos por la arteria principal del centro donde se encuentran edificios como la biblioteca, muy moderna, o un gigantesco centro comercial, donde uno puede encontrar todo lo que imagina... y más.

Paramos a comer, entramos a comprar algún recuerdo, y nos dirigimos a ver la puerta principal del Millenium Stadium. Entre la lluvia constante y la escasa iluminación del campo, volvimos de forma rápida a la plaza del ayuntamiento, desde donde tomamos el camino de regreso al coche.

Tras meditarlo, acordamos que nuestra siguiente parada sería Bristol, la ciudad inglesa más importante de esta zona del país.

Tras dar varías vueltas por el entramado de sus calles, conseguimos dejar el coche y pudimos dirigirnos al centro de la ciudad. Entre que era domingo, que era de noche y que el tiempo era lluvioso, aunque de poca intensidad, la ciudad estaba muerta. Ni siquiera los puestecillos navideños estaban abiertos. Decidimos ir directamente a ver lo más característico de la ciudad, su catedral. Para llegar a ella pasamos por la iglesia St. Peter y por el río Avon, y subimos su calle algo empinada para acceder a ella. Imponente y preciosa, nos deleitamos contemplándola y haciéndole fotos.




















Vuelta al coche, y retorno al hogar. Probamos el cottage pie, producto típico inglés, al que costó cogerle el punto de calentamiento en el microondas. Recuerdos, risas, y cama para descansar.


Un saludo a tod@s.

domingo, 2 de diciembre de 2012

Segundo día: Londres. MIND THE GAP.

¡Pedazo de jornada que echamos ayer en Londres!

Nos levantamos bien tempranito, pues nos esperaban dos horas de viaje hasta nuestro objetivo: la capital inglesa. Sesión de duchas tras el desayuno, y preparación para un intenso día de visita.

Cuando llegamos al coche nos encontramos con un importante problema: el hielo de los cristales nos permitía ver nada fuera del Peugeot. Un hombre que quería aparcar en nuestro sitio sacó su espátula, objeto muy útil para los coches aquí, y nos limpió el parabrisas delantero para que pudiésemos emprender la marcha.

Carreteras estrechas, como comarcales españolas, a la salida de Bath desembarcaron en una inmensa autovía de tres carriles que nos condujo hasta Londres.

Aparcamos en una zona residencial, Acton Town, retirada del centro pero con estación de metro muy cercana. Sacamos billetes de viajes ilimitados durante un día, gran acierto en nuestra aventura, y para el centro de Londres que nos dirigimos.

Tras un trasbordo en Tower Hill, nos encaminamos hacia Greenwich, sí, donde se encuentra el meridiano de su mismo nombre. Desde su observatorio hay una buena vista del este de la ciudad. Un trocito de línea de libre acceso nos permitió fotografiarnos con tan famoso elemento.
Cerca del observatorio se encuentra el barco Cutty Sark, el barco que da nombre al famoso whisky.

La siguiente parada en nuestra ruta, siempre tomando el metro, fue London Tower y London Bridge. De hecho, pudimos contemplar como el puente se elevaba para dejar pasar a un barco de vela, espectáculo único e increíble.


Nos dirigimos seguidamente a ver uno de los símbolos más conocidos de esta ciudad: el Big Ben. De hecho, tomamos la salida del metro que desembarcaba en la misma base del Big Ben. Imaginaros nuestros asombro al salir de la boca del metro y ver el Big Ben justo encima nuestra. Avanzamos un poco por el puente para coger una buena panorámica del Big Ben por un lado y del London Eye por otro.

Nuestro camino londinense nos llevó a la Abadía de Westminster, edificio inmenso y muy importante. Enfrente del mismo, se encuentra una plaza llena de estatuas enormes de personajes de gran renombre como Nelson Mandela o Churchill.

Para aprovechar la claridad y a pesar de ser la hora de comer (española), nos encaminamos hacia Buckingham Palace. Como bien indicaba la bandera la reina se encontraba allí pero no tuvo la gentileza de invitarnos a comer. Paseamos por el encantador paseo real.


Nuestros pasos entonces nos dirigieron a Trafalgar Square. Los leones nos observaban con ojos serenos mientras el National Gallery se encontraba a nuestras espaldas. Tras las fotos de rigor, decidimos comer en el McDonald cercano ya que eran las 4 y algo de la tarde y el hambre era mucha.

Visto ya lo importante de Londres, decidimos coger nuestro ya amigo metro y dirigirnos a la famosa Piccadilly Circus con su luminoso anuncio. Lo que más nos sorprendió fue la cantidad de gente que se movía por esa zona y la bonita decoración navideña. Todo ello indicaba que nos encontrábamos en la zona de las tiendas y fue ahí cuando de repente casi chocamos con la tienda de M&M's.  La tienda es colorida y llena no solo de chocolates sino también de artículos de merchandising varios.

Tras varias paradas de metro, observamos el segundo templo más grande del mundo: St's Paul Cathedral. Fotos ya hechas, volvimos al metro y nuestro próximo destino no era otro que King Cross y el anden 9 3/4. Por mucho que empujamos el carrito, no llegamos a Hogwarts.

Y a otro fenómeno literario nos movimos: Sherlock Holmes. El 221b de Baker Street se encuentra emplazado en medio de edificios modernos, mantenido como museo.

Metro y risas fueron nuestros guías hasta Nothing Hill. La hora no nos permitió ver el mercadillo de Portobello Road. Tampoco encontramos la puerta de la famosa película protagonizada por Hugh Grant (ni al actor).

Nuestro último destino fue un dulce paseo nocturno por la rivera del Tamesis desde la parada del metro de Temple hasta el Big Ben. A pesar del frío y de algún que otro ''penalti'' que sufrió alguno de nosotros, el paseo mereció la pena solo por ver el ayuntamiento, London Eye y Big Ben iluminados. Últimas fotos de esta zona juntos, un beso de despedida al Big Ben y volvimos a coger el metro por última vez dirección a nuestro coche.


De camino de vuelta en coche, conducido por el intrépido Pepe, hicimos una parada técnica en la sede de la empresa de Pepe aquí en Londres para que pudiera fotografiarse junto a ella. Nuestra vuelta transcurrió con la mitad de la tripulación dormida y la otra intentando llegar sanos y salvos a casa por la carretera de llegada a Bath.

Llegada a casa en torno a las 1 de la mañana. Cena de pizza entre los cuatro recordando los múltiples «Mind the gap» y las últimas risas juntos fue el punto final a nuestro intenso día londinense.

Prometemos volver Londres.


Hermanos Roldán.

viernes, 30 de noviembre de 2012

Primer día

Hola a tod@s:

Por fin ha comenzado nuestra aventura inglesa, y no podíamos estar más contentos.

Hemos tenido un vuelo agradable, sin incidentes y con aterrizaje en Bristol media hora antes de la hora prevista.
Luego hemos recogido nuestro coche en el rent-a-car. Un Peugeot 107, pequeñito pero práctico, y primera anécdota que hemos tenido. Con un maletero pequeño hemos tenido que meter una maleta en el asiento trasero y Pepe se ha dispuesto a mover el asiento delantero para poder llevar a cabo esta labor. Después de tirarse un buen tiempo luchando contra la inmovilidad del asiento y habiendo conseguido meter su maleta, nos hemos dado cuenta que el coche tiene 5 puertas, con el consecuente ataque de risa.

Pepe se ha atrevido a tomar el mando del vehículo  cual valiente caballero. Su inexperiencia con ese pedal llamado embrague, ha hecho que servidor acabe por iniciar la experiencia de la loca conducción inglesa. Terror por ver los coches al revés y torpeza a la hora de cambiar las marchas, han marcado las primeras millas del trayecto hacia Bath, aunque creo que estoy haciéndome con la situación.

Conseguimos aparcar cerca de la casa de Paula, tomamos las maletas, y se produce el esperado reencuentro con nuestra anfitriona después de dos meses y medio fuera de territorio español.

Tras desembarcar nuestros equipajes, hemos pasado la tarde paseando por la bella ciudad de Bath. Y decimos tarde, porque el reloj marcaba las 5, porque estaba muy pero que muy oscuro fuera. El ambiente navideño ha iluminado nuestro paseo por la zona céntrica de Bath, donde hemos podido visitar la abadía, y visitar algunos lugares de interés  como Royal Crescent o Royal Victoria Park, donde había una pista de hielo llena de jóvenes.

Parada técnica en el super Sainsbury para aprovisionarnos de comida para estos días y vuelta al hogar para resguardarnos del intenso frío que ha hecho durante toda la tarde/noche.

Una cenita rápida y una buena charla "Trupos Sacios" con los compañer@s de casa de Paula han puesto fin ha este intenso primer día en tierras inglesas.

Seguiremos informando.

Hasta mañana.

lunes, 26 de noviembre de 2012

Presentación y preparativos del viaje

A pocos días de comenzar nuestra aventura por tierras inglesas para visitar a nuestra querida Paula, se ha creado este blog para mantener informados a nuestros seres queridos y amigos del viaje, poder mostraros imágenes del acontecimiento, y que nos sea más fácil recordar esta experiencia.

Desde que hace un par de meses sacamos los billetes de avión, hemos estado Pepe y yo planificando las excursiones que vamos a realizar, lo que tenemos que meter en la maleta, cómo vamos a dormir allí... lo que viene siendo los aspectos fundamentales de un viaje entre amigos, siempre en contacto con nuestra anfitriona.

Esperemos que el tiempo sea benévolo y no acabemos empapados, que nuestro inglés esté a la altura de las circunstancias, aunque Paula es prácticamente una inglesa más, y sobre todo, que nos adaptemos al coche y al estilo de conducción ingleses, que promete ser una aventura dentro de una aventura.

Os seguimos informando.

Un saludo.